Luego el encargado del museo volteó la pintura. La información al dorso confirmaba que él tenía razón en las tres cosas.
¿Cómo supo que era una copia? Preguntó el hombre. Parece igual a la original.
La gente que se gana la vida copiando a los maestros tiene poca imaginación explicó el encargado del museo. Y el tema de elección de esa persona, pinceladas rápidas y áreas de énfasis gritan: ¡falso! Piense en esas imitaciones de celebridades que exageran gestos o tienen cierta modulación en la voz. Es lo mismo en este caso.
Muchas veces perdemos de vista el valor de nuestras vidas y de todo lo que podemos llegar a alcanzar. Dios nos creó a cada uno con diferentes capacidades e intereses, pero al perder el foco vemos una realidad distorsionada y llegamos a creer que el otro es mejor en todos los aspectos.


