"No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta."
Romanos 12:2
La única forma de lograr el propósito de Dios para nuestras vidas es cambiando de dirección. Por lo cual la pregunta que se debe responder es ¿hacia dónde voy?, ¿qué tan tolerante soy con el pecado?, ¿qué pensamientos dominan mi mente y mi corazón? Si se tiene una gran tolerancia con la vanidad, con el hedonismo, relativismo, entre otros valores que proliferan en el mundo, es un dictamen de que nuestra vida transita por el camino incorrecto para conocer la voluntad, el propósito o el deseo de Dios para tu vida.
La transformación no es un proceso interno individual, es una actividad espiritual vertical (de Dios para el hombre), que impacta en el interior del ser humano y cambia el exterior. "Lo que nace del cuerpo es cuerpo; lo que nace del Espíritu es espíritu." Juan 3:6. ¿Cómo puedo renovar mi mente?
- Observa tus pensamientos. "Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él." Proverbios 23:7 Establece un control de lo que entra y sale de tu mente, para que realices una valoración objetiva de lo que domina tu mente y batalles una lucha firme en contra de esas situaciones que pueden destruir la integridad y la santidad de la vida.
- No traspases los límites. "No traspases los linderos antiguos que pusieron tus padres." Proverbios 22:28. No hay que dejarse llevar por las palabras "ahora todos lo hacen", "si nadie dice nada", "eso era antes". Los valores y la Palabra de Dios son atemporales e impactan el pasado, el presente y el futuro, por lo que, es necesario establecer límites que nos ayuden a mantener una vida espiritual sana.