Tener buen humor significa no ser rígido de una u otra forma, sino flexible.
El buen humor entraña poner entre grandes paréntesis la seriedad del presente. El buen humor sólo existe en la lucha con la seriedad del presente. Pero durante esta lucha, y en medio de ella, nos resulta imposible, como hijos de Dios, permanecer totalmente serios.

Quien se ha reído de sí mismo, puede también reírse de los demás, y hasta superará con alegría la prueba definitiva: la de ser objeto de risa; una prueba en la que más de uno, supuestamente lleno de buen humor, suele fracasar.
Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis.
Lucas 6:21
Adaptado de Instantes, de Karl Barth