La Biblia constituye el mejor manual jamás escrito sobre el comportamiento humano. Abarca toda clase de relaciones interpersonales, incluyendo el amor sexual.
Acabamos de dar algunos ejemplos de ello, mas a continuación sigue uno de los pasajes más destacados. Para comprenderlo plenamente, deseamos usar la traducción del Nuevo Standard Americano del pasaje que probablemente sea el más claro sobre este tema en toda la Biblia. “Pero a causa de la inmoralidad, cada hombre tenga su propia esposa, y cada mujer a su propio esposo. El esposo cumpla con su mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con su esposo. La mujer no tiene autoridad sobre su propio cuerpo, sino su esposo; ni tampoco tiene autoridad el esposo sobre su propio cuerpo, sino la mujer. No os neguéis el uno al otro, a no ser de mutuo consentimiento por algún tiempo para ocuparos sosegada mente de la oración; y volved a juntaros en uno, para que no seáis tentados por Satanás a causa de vuestra falta de autodominio". (1ra Cor. 7:2-5).
Estos conceptos serán explicados de forma más amplia en la presente obra, pero a esta altura señalaremos tan sólo los cuatro principios importantes enseñados en este pasaje con respecto al amor sexual.



