¿Qué estoy haciendo aquí? —me pregunté—. ¿Cómo sucedió? ¡Nunca pedí algo como esto!
Pero allí estaba yo, parada sin aliento tras caminar por un sendero largo y empinado para llegar a la ventosa meseta de Masada. Esta fortaleza antigua de los judíos en Israel tiene una vista al Mar Muerto, unos 397 m hacia abajo. Junto con un grupo de estudiantes de seminario, guiado por mi esposo, Jim, habíamos subido hasta la cima de este rico lugar histórico. Jim me había invitado a viajar a Israel con él mientras dirigía el grupo de estudiantes. Ellos vinieron para aumentar su conocimiento de la historia bíblica, pero yo vine en búsqueda de la tierra y del contexto donde vivió la mujer de Proverbios 31. Si has leído mi libro Beautiful in God’s Eyes [Hermosa a los ojos de Dios], sabrás que allí descubrí algunos aspectos de sus raíces, lo que me hizo comprender ¡cuán maravillosa era!



