Proverbios 12:18 dice: “Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada; mas la lengua de los sabios es medicina”. Las Escrituras están llenas de ejemplos de esta verdad, de cómo las palabras adecuadas dichas en el momento preciso (a menudo por parte de mujeres) tienen el poder de conmover corazones y vidas, y cambiar el curso de la historia. Para bien.
Compasión y comprensión
Esto es el opuesto de las críticas y los juicios condenatorios. Es extender a los demás la misericordia y la gracia que hemos recibido. Les hacemos saber que no están solos; hay alguien que ve, alguien que se preocupa por ellos, alguien que comprende lo que están pasando. Nuestros problemas pueden ser parecidos a los de ellos o pueden no serlo, pero nosotras sabemos lo que es sentirse solo, rechazado, traicionado. Hemos cometido nuestra propia cuota de errores. Sabemos lo que se siente al caer y fracasar. También sabemos dónde encontrar la fortaleza para volver a levantarnos, aprender a amar, confiar y reintentarlo. Así que los encaminamos en esa dirección. Y oramos por ellos. Mejor aún, oramos con ellos.



