Todos enfrentamos momentos críticos en cuanto a decisiones, en los que nuestras acciones pueden tener consecuencias permanentes. El problema es: ¿Estaremos listos para cuando llegue ese momento?
David no estaba preparado para el momento de decisión que le sobrevino. Fue cuando su mente estaba intranquila y se sentía solo y ansioso que la tentación y el pecado entraron cautelosamente.
No tome nunca decisiones importantes cuando sienta mucha hambre, o esté muy enojado, solo o cansado. Antes bien, sea honesto en esos momentos, reconociendo que no está preparado para hacer buenas decisiones. Postergue la decisión hasta que pueda abordarla con oración, paciencia y sabiduría espiritual.
A pesar de la naturaleza universal de la tentación, muchas personas confunden la tentación con el pecado. Pero no son la misma cosa. Si queremos tener la victoria en la vida cristiana, debemos aprender a distinguir una del otro.
David no estaba preparado para el momento de decisión que le sobrevino. Fue cuando su mente estaba intranquila y se sentía solo y ansioso que la tentación y el pecado entraron cautelosamente.
No tome nunca decisiones importantes cuando sienta mucha hambre, o esté muy enojado, solo o cansado. Antes bien, sea honesto en esos momentos, reconociendo que no está preparado para hacer buenas decisiones. Postergue la decisión hasta que pueda abordarla con oración, paciencia y sabiduría espiritual.
A pesar de la naturaleza universal de la tentación, muchas personas confunden la tentación con el pecado. Pero no son la misma cosa. Si queremos tener la victoria en la vida cristiana, debemos aprender a distinguir una del otro.

