Supongamos que chequeas tu correo electrónico, y te ha llegado uno marcado como “importante”. Lo abres y comienzas a leerlo. Estás tan maravillada que no lo puedes creer: ¡este e-mail podría cambiar tu vida y hacer realidad todos tus sueños profesionales!
La oficina de personal de una gran compañía está invitando a postulantes para presentarse a un cargo cómodo, de jerarquía, con una remuneración inicial que representa tres veces tu salario actual, con aumentos sustanciales todos los años y posibilidades formidables. Lo único que tienes que hacer es completar la solicitud de empleo adjunta y remitirla a la compañía. Sin demora, llenas el formulario.
Según la solicitud de empleo, deberás someterte a una revisión completa de identidad. La oficina de personal solicita el envío de un paquete con material que describa en detalle quién eres.
Y acá viene mi pregunta: ¿qué enviarías?
La oficina de personal de una gran compañía está invitando a postulantes para presentarse a un cargo cómodo, de jerarquía, con una remuneración inicial que representa tres veces tu salario actual, con aumentos sustanciales todos los años y posibilidades formidables. Lo único que tienes que hacer es completar la solicitud de empleo adjunta y remitirla a la compañía. Sin demora, llenas el formulario.
Según la solicitud de empleo, deberás someterte a una revisión completa de identidad. La oficina de personal solicita el envío de un paquete con material que describa en detalle quién eres.
Y acá viene mi pregunta: ¿qué enviarías?



