Soy una madre, pero no tengo un niño que abrazar. No puedo presumir de mis primeros pasos del bebé, el primer día de escuela o una graduación. No tengo fotografías. Pero yo soy una madre. Mis hijos están en el cielo.
Mi marido y yo estábamos emocionados cuando nuestro test de embarazo por primera vez daba positivo, después de realizar un tratamiento médico de fertilidad. No podíamos creer nuestra buena suerte. Aunque estaba muy indispuesta durante el primer trimestre, nuestro entusiasmo por este nuevo viaje nunca camiaba.
Vida y muerte
Después de experimentar el crecimiento de mi vientre en mi segundo trimestre, nos sentimos aliviados - aunque un poco abrumados - al descubrir a las 18 semanas que no uno, sino dos pequeños se alojaban allí. Nos abrazamos con entusiasmo ante la noticia, aunque ligeramente atenuado por mis antecedentes. Pero las cosas definitivamente estaban a punto de cambiar.
Justo antes de cumplir las 20 semanas - después de sólo 2 semanas de conocer a nuestros gemelos - nuestro mundo se hizo añicos cuando la fuente se rompió, y entré en la labor de parto. Recuerdo aún las palabras como un eco en mi cabeza, las que oí esa noche
"-Lo siento, no hay nada que podamos hacer. " Mi embarazo había terminado.
Después de perder nuestras dos hijitas- Avery y Sophie - mi vida consistía en hacer lo que necesitaba para sobrevivir. Di vueltas con los brazos vacíos y el corazón vacío. Mi vientre caído y pleno, como también dolor en los pechos son sólo algunos de los recordatorios de los sueños que se habían perdido con tanta rapidez.
A pesar de que yo estaba "funcionando" en el sentido más elemental del término, en los meses siguientes me sentí como si estuviera ahogándome. Nada podía sacarme de esa situación. Yo estaba enojada, confundida y luchando para hacer frente a mi dolor. Me sentí muy sola.
Yo era todavía una mujer, pero el sentimiento de estar incompleta era grande. Justo en esos días, mi marido tenía un compromiso inquebrantable que lo envió a través del país durante seis meses. De esta manera, yo estaba completamente sola.

