Todos conocemos la oración que Jesús nos enseñó, y que conocemos como el "Padre nuestro". ¿Cómo sería si el Padre, dijera esta oración?
Hijo mío que estás en la Tierra, preocupado, confundido, desorientado, solitario, triste, angustiado...
Yo conozco perfectamente tu nombre, y lo pronuncio bendiciéndolo porque te amo.
¡No!.. No estás solo, porque yo habito en ti; juntos construiremos este Reino, del que tu vas a ser mi heredero.
Deseo que siempre hagas mi voluntad, porque mi voluntad es que tú seas feliz.
Debes saber que cuentas siempre conmigo porque nunca te abandonaré y que tendrás el pan para hoy.
No te preocupes. Solo te pido que siempre lo compartas con tu prójimo...con tus hermanos.



