"En su unión dejan de ser dos, para ser ambos como uno solo. Así pues, ya no son dos, sino tan sólo uno." Marcos 10:8Muchas cosas difíciles que suceden en una relación matrimonial son parte de un plan enemigo, preparado para minar la relación. Pero nosotras podemos decir:
No voy a permitir que nada destruya mi matrimonio.
No voy a quedarme de pie y mirar a mi esposo que está preocupado, golpeado o destruido.
No me voy a quedar sin hacer nada, mientras una pared invisible se levanta entre nosotros.
No permitiré que la confusión, la mala comunicación, las actitudes equivocadas y las decisiones malas erosionen lo que estamos tratando de edificar juntos.
No voy a tolerar que el dolor y la falta de perdón nos guíen al divorcio.


